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lunes, 1 de noviembre de 2010

La cámara: el manejo de la cámara

El tema que hoy tratamos es básico. Se trata, como indica el título, del manejo de la cámara, pero no sobre cómo hacer fotografías, si no sobre cómo agarrar nuestra cámara y evitar fácilmente trepidaciones.

Una de las costumbres que deberíamos adquirir es la de, siempre que nuestra cámara está en nuestras manos, adherirla a nuestro cuerpo mediante la correa que todos los modelos de réflex incorporan. La correa será para nuestra réflex lo que el cinturón de seguridad para los ocupantes de un vehículo; cualquier pequeño accidente, un desliz, un movimiento tonto o un descuido pueden ser fatales para nuestro equipo, habida cuenta de que las cámaras no están preparadas para ser golpeadas y que en su interior incluyen piezas que están colocadas con gran precisión y que, cualquier mal golpe, las podría dejar inservibles. Este tipo de precaución se la deberíamos también imponer, en cierta medida, a toda aquella persona que tenga contacto con nuestra cámara, así pues, sería saludable que colgéis la cámara del cuello a vuestro amigo al que se la habéis dejado para mire tus fotos.

La posición más común de la correa es la sujeción de cuello, por tanto, situarémos la correa alrededor del cuello, de tal manera que la cámara se apoye en nuestras cervicales, la cámara debería quedarnos, por lo general y de manera aproximada, a la altura del esternón, quedando esto sujeto a gusto del portador.



Otra manera de sujetar la cámara, la que yo uso ya que, bajo mi perspectiva es más cómoda y versátil, es sujeción por torsión de la correa en la muñeca. Fundamentalmente consiste en rodear la muñeca con la correa de la cámara quedando así sujeta a la muñeca, previniendo caídas. En algunas situaciones, como paseos largos u objetivos muy pesados, a veces se hace bastante tedioso el llevar todo el rato la cámara en la mano.

La técnica para conseguir este agarre es la siguiente, en primer lugar, sujetaremos la cámara con la mano izquierda e introduciremos la muñeca derecha en la correa y la moveremos hacia atrás hasta que la tengamos levemente tensionada.



Después, dirigiremos nuestra mano derecha hacia el exterior y, una vez hecho esto, de nuevo hacia el interior rodeando la correa a la manera que vemos en la fotografía.



Luego echaremos la mano derecha un poco hacia atrás, haciendo que la correa quede firmemente adosada a la muñeca y después sujetaremos la cámara con normalidad, debiéndonos quedar la sujección de esta manera:



Otra sujeción, quizás ésta menos común, es la sujeción en bandolera. Para esto será necesario alargar en gran medida la correa, hasta que la cámara, al colgárnosla de lado, nos quede a la altura de la cintura.



Para ejecutar nuestras fotografías, simplemente, deslizaremos la cámara hasta delante de nuestra cara, haciendo girar toda la correa, esto suele ser bastante incómodo con la mayoría de los modelos que incluyen las réflex, pero también es posible encontrar en el mercado correas especiales para este tipo de sujeción.



Existen otras opciones en el mercado, entre ellas la que humíldemente creo que es más útil, es la sujeción en empuñadura. Consiste en una pieza que se amarra al enganche derecho de la correa y se atornilla en la parte inferior de la cámara rodeándonos la mano. De uso prácticamente exclusivo para estudio, ya que supone también soportar mucho peso en la mano y, por lo general, da bastante calor, por lo que, la sudoración, se convertirá en un problema en días de verano.



Después de saber cómo sujetarnos la cámara al cuerpo, lo ideal sería aprender cómo sujetar la cámara con nuestras manos. En la vida he visto muchas y diversas posiciones para sujetar la cámara pero, la gente con un mínimo de nivel, coge la cámara solamente de una manera y esto tiene una explicación, pero no quiero pasar sin antes analizar unas cuantas posiciones que no son correctas. La primera de ellas es ésta:



Ésta NO es manera de coger una cámara réflex, es un error muy común que cometen las personas que acaban de comprarse una réflex y que nunca han tenido una entre las manos. Es la manera habitual de coger una cámara analógica y esta forma no sirve para manejar una cámara réflex. El motivo principal es simple, no podemos manejar nuestro objetivo con las manos ahí. Después, debido al peso de la cámara es más fácil que la cámara se nos caiga. Finalmente, la cámara sólo tiene sujeción lateral y ninguna sujeción en la inferior; lo que, en muchas ocasiones, hará que las fotografías resultantes en condiciones lumínicas desfavorables nos puedan salir más fácilmente trepidadas.

La siguiente mala posición es la más común entre los novatos y la gente que acaba de coger una cámara:



La clásica mala postura en la que sujetamos el objetivo por la parte superior. A la cámara sigue faltándole sujeción en la parte inferior para evitar trepidación vertical. Otro problema que ocasiona es que, como pretendo dar a entender en la imagen, obstaculizamos la función del flash.

¿Cuál es entonces la manera de sujetar nuestra cámara? El método ideal para sujetar nuestra cámara es, situar la mano derecha en la empuñadura de la cámara, situando el índice en el disparador y el pulgar en la mixtura de controles; y la mazo izquierda irá a la parte inferior de la cámara, apoyando la cámara sobre la palma y dirigiendo los dedos, esencialmente pulgar e índice, a los controles y anillos del objetivo. Deberíamos tener una posición de la siguiente manera:



Con esta posición evitaremos trepidaciones tanto laterales como verticales y tendremos acceso a todos los menús y opciones de nuestra cámara, pudiendo también pegar los codos a nuestro cuerpo, consiguiendo de esta manera aún más estabilidad en nuestros disparos.

También he observado gran cantidad de fallos en el posicionamiento de la cámara en el disparo vertical, es muy común, entre los novatos y primeros aficionados al uso de cámaras réflex de sujetar la cámara de este modo:



De esta forma, forzamos la muñeca a sujetar la cámara y nos volvemos a privar de la estabilidad, a parte de que es una posición bastante incómoda. La posición correcta para sujetar la cámara durante las tomas verticales es la siguiente:



De este modo, conseguimos lo mismo que con la de toma horizontal, sin forzar la muñeca y repartiendo correctamente el peso entre las dos manos. Aunque, en ocasiones, el hecho de tener que girar la muñeca nos resta estabilidad y es ligeramente incómodo manejar la cámara en esta posición, por ello, muchos fabricantes han desarrollado empuñaduras o grips que se agregan a la cámara permitiendo un disparo vertical, junto con controles, permitiéndonos realizar tomas verticales con la técnica de disparo horizontal.



Una vez tenemos la correa colocada y las manos en posición en la cámara, nos queda el resto del cuerpo. Diferenciaremos dos posiciones fundamentales: de pie y agachado. Existen muchas otras, claro está, pero son mucho menos comunes e incómodas.



Estando de pie, mantendremos una distancia entre los pies igual a la anchura de nuestros hombros, de esta manera no nos abriremos mucho, ni nos cerraremos demasiado, situando así el centro de gravedad de nuestro cuerpo en el eje central del cuerpo situado entre nuestras dos piernas, ésta es la posición más estable del cuerpo. También deberemos tener en cuenta que, cuanto más peguemos los codos a nuestro cuerpo, más estable será la sujeción de la cámara y más estabilidad le transferiremos.



El disparo desde la posición de agachado es muy común, en especial cuando fotografiamos animales, niños pequeños u objetos cercanos al suelo. En esta posición pondremos especial énfasis en la estabilidad, ya que es una posición que normalmente tomaremos como inestable. En primer lugar, apoyaremos la rodilla izquierda y la punta del pie izquierdo en el suelo, sirviéndonos el pie como apoyo para el culo; pero ojo, no hay que dejar todo el peso en la parte posterior del cuerpo, si no repartirlo entre las dos piernas. Mientras tanto, apoyaremos por completo el pie derecho en el suelo y sobre la rodilla derecha nuestro codo derecho. De esta manera conseguiremos tener tres apoyos en el suelo (los dos pies y la rodilla) los que, para obtener más estabilidad conectaremos al resto de nuestro cuerpo (culo-pie izquierdo y codo derecho-rodilla derecha).

Para cerrar este capítulo, haciendo nuevamente énfasis en el hecho de que hay que buscar con asiduidad la estabilidad, hacer hincapié nuevamente en que, si existe algo que nos pueda hacer aún más estables, deberíamos usarlo. Este es el caso de los apoyos externos. A continuación, y para cerrar, tres apoyos (dos horizontales y uno vertical) que nos darán una mayor estabilidad en condiciones lumínicas desfavorables, como en fotografía nocturna; o condiciones en las que necesitemos un plus de estabilidad, como por ejemplo en fotografía macro si no empleamos un trípode, porque sea una foto que no esperábamos hacer, por ejemplo.


Disparo horizontal con apoyo de codos en superficie.


Disparo horizontal con apoyo de un lateral del cuerpo de la cámara.


Disparo vertical con apoyo de un lateral del cuerpo de la cámara.

martes, 12 de octubre de 2010

La cámara: tipos de cámara fotográfica digital

Como bien dice el título, en esta ocasión, he decidido sesgar los tipos de cámara a las cámaras digitales, que es hacia donde está orientado este blog y donde la mayoría de los fotógrafos y personas que hacen fotos se mueven en este mundillo.

Como todo en este blog, es una explicación básica, es decir, para conocer con qué tipos de cámaras nos encontramos en el mercado y qué posibilidades nos pueden ofrecer.

En primer lugar encontramos el tipo de cámara más básico y común. Las cámaras compactas.


Canon IXUS 1000 HS


Su estructura es simple y su manejo sencillo. Las propiedades de este tipo de cámaras son bastante modestas, cada vez son mayores las prestaciones, pero no solemos encontrar efectos más allá del monocromo, cambios en la ISO y balances de blancos. Estas cámaras están enfocadas a aficionados muy principiantes, no necesitándose ninguna noción de fotografía para poder usar este tipo de cámaras. Una ventaja y a la vez desventaja de este tipo de cámaras radica en su tamaño, al ser reducido las hace perfectas para llevar a cualquier sitio metida en el bolsillo; pero a la vez obliga al fabricante a meter un sensor de menor tamaño, lo que nos da menor resolución que con otras cámaras más aparatosas.

El siguiente tipo de cámara de la que nos ocuparemos serán las cámaras bridge, o intermedias.


Canon PowerShot G12

Este tipo de cámaras son un poco más sofisticadas que las compactas, incluyendo mejores resoluciones y algunas prestaciones más avanzadas, pero a la vez no están muy lejos de sus hermanas menores, ya que el sensor es más grande, pero no demasiado (el tamaño aquí también influye) y se nos ofrecen más prestaciones, pero casi la totalidad del proceso es automático, por tanto, sigue siendo un "apunta y dispara".

Estos dos tipos de cámara (las compactas y las bridge), poseen un doble tipo de visor: el visor LCD y el visor directo. El visor LCD no es otra cosa que la muestra de lo que el sensor detecta en tiempo real, resultando este el visor más fiable, ya que encuadramos a la perfección lo que será el resultado final de la fotografía. Por otro lado, estas cámaras también incorporan un visor directo, llamado así porque es independiente del objetivo. Este tipo de visor es el peor de todos ya que presenta un problema denominado "paralelaje", ya el resultado final será lo captado por el sensor que esta detrás del objetivo, al encontrarse el visor un poco por encima, la imagen visualizada a través de éste, no coincidirá con el resultado final en ningún caso.


Paralelaje en visores directos.

En cuanto al enfoque, los visores LCD dan una visión muy superficial pero esto es algo que no nos debería importar demasiado en este tipo de cámaras ya que el enfoque es automático e invariable, por lo que deberemos confiar a ciegas en nuestra cámara; por otra parte, los visores directos no dan una visión del enfoque al ser independientes respecto al objetivo.

Finalmente, respecto de la exposición, los visores directos tampoco nos ofrecen datos de este campo, ya que no interpretan absolutamente nada de la imagen; mientras que los visores LCD tienden funcionar bien en las exposiciones medias, pero se saturan fácilmente con mucha o poca luz ambiente, dándonos una imagen muy blanca o muy negra según el caso, difiriendo esto del resultado final.

Las siguientes cámaras que describiremos serán las cámaras réflex. Estas cámaras se pueden dividir entre las SLR y las TLR, existiendo sólo las primeras en formato digital (DSLR).


Canon EOS 7D con un Canon EF-S 15-85mm f/3.5-5.6 IS USM


Mucho más grandes en tamaño que las compactas o las bridge, incluyen un sensor de mayor tamaño, por tanto nos ofrecerán mayor nitidez y calidad en las fotos. Además incluyen la posibilidad de intercambiar objetivos, mejorando la óptica con la que sacaremos las fotografías, incrementando así, no sólo la calidad de nuestras fotografías, si no la versatilidad de nuestra cámara. A parte de los objetivos intercambiables, cuentan con una muy superior cantidad de variaciones respecto a las cámaras bridge o compactas, pudiendo controlar en estas cámaras todos los aspectos del proceso fotográfico.

El visor réflex consta de un espejo, situado entre el objetivo y el sensor de la cámara, inclinado a exactamente 45º que refleja la imagen en un pentaprisma, que no es otra cosa que un conjunto de espejos que voltearán varias veces el reflejo (de ahí el nombre de réflex) de lo que se ve a través del objetivo para que llegue tal cual a nuestro ojo. El único problema que entraña este visor es el llamado "factor de recorte" que, efectivamente, nos recorta en la mayoría de los modelos parte del resultado final (el factor de recorte no excede del 3% de la imagen en ningún modelo de los actualmente en venta).
Funcionamiento de un pentaprisma.


Respecto a la nomenclatura SLR y TLR, que podemos encontrarnos en algunas ocasiones, hace referencia a la cantidad de objetivos de la que dispone la cámara réflex. SLR, Single Lens Reflex o réflex de un solo objetivo, son las réflex hasta las que, hasta ahora, hemos hecho referencia, mientras que las TLR, Twin Lens Reflex o réflex de objetivos gemelos, son cámaras con dos objetivos de la misma focal puestos uno encima de otro, usándose el superior únicamente para enfocar; este tipo de objetivos ha caído en desuso, puesto que presentan el problema del paralelaje al que antes nos hemos referido, son mucho más pesadas y mucho más costosas. Además obligan a llevar los objetivos por duplicado. Aunque tienen ventajas, no son ventajas que beneficien a la mayoría de usuarios, entre estas se pueden contar que son considerablemente más silenciosas (no requieren que el espejo refractor que está frente al sensor se levante) y permiten observar a través del objetivo mientras se realiza la fotografía, cosa bastante útil durante exposiciones prolongadas.


Cámara TLR Beautycord


Por último, y reservadas únicamente al uso profesional, sobretodo por su coste; las cámaras de medio formato.


Hasselblad 503CW


Estas cámaras incluyen un sensor mucho más grande que las DSLR. Son cámaras que solamente son usadas por grandes profesionales patrocinados y por el sector de la investigación científica. Tienen como propósito fundamental el poder hacer impresiones a tamaños descomunalmente grandes. Dado que el mercado es muy reducido, tanto las cámaras de medio formato, como sus accesorios tienen precios muy altos, pero por otra parte dan resultados verdaderamente excepcionales.

viernes, 8 de octubre de 2010

La cámara: funcionamiento y aproximaciones

Al ser esta la primera entrada ya metidos en materia, no me meteré demasiado en aspectos muy complejos e intentaré ser lo más claro y simple posible para explicar, precisamente, cuál es el funcionamiento de una cámara. Esto es pues, una aproximación a ciertos conceptos fotográficos.

Bien, como sabemos, la fotografía, consiste en la obteción de imágenes. Estas imágenes se logran imprimiendo o plasmando luz sobre un material fotosensible (es decir, que reacciona a luz). Este material fotosensible será en la mayoría de los casos, película fotográfica (en las cámaras analógicas) o un sensor digital (en las digitales, obvio).

Nuestra cámara no es más que una caja oscura en la que dejaremos pasar la luz durante un cierto período de tiempo, en una cantidad determinada y dejaremos que se fije sobre un receptor con una fotosensibilidad también determinada.

Aquí ya es hora de incluir ciertos conceptos, a los que haremos constante referencia, y que son el arjé de la fotografía.

El primero de estos conceptos es la cantidad de tiempo que expondremos nuestro material fotosensible a luz. A este tiempo lo llamaremos tiempo de exposición, velocidad de obturación u obturación a secas (más adelante veremos qué es el obturador).

La cantidad de luz que dejaremos pasar a través del objetivo por medio del diafragma (ya explicaré más adelante qué es el diafragma) la mediremos en número f. Una aproximación a lo que es el número f en óptica se hace complicada para los neófitos, ya que f es una medida adimensional porque es el resultado de una relación matemática pura y, por tanto, no expresa la apertura física del diafragma si no una representación. Además, y para más inri, la relación es indirectamente proporcional, lo que hace más complejo su entendimiento. Por tanto, cuando tenemos una apertura de f/1,8 estamos dejando pasar muchísima más luz que cuando tenemos una apertura de f/22, por poner un ejemplo, ilustrando que una gran apertura implica un número f bajo; y al revés. Pero sobre esto volveremos un par de veces, ya que es uno de los elementos más importantes de la fotografía, ya que controla otros conceptos que veremos más adelante como la profundidad de campo y tiene consecuencias directas con la nitidez de lo fotografiado.

Finalmente, el último "gran concepto", quizás sea el más fácil de comprender, el más sencillo y el más fácilmente manejable. Esto es la sensibilidad del receptor a la luz (o fotosensibilidad). Esto lo mediremos según varias escalas estandarizadas. Existen varias, todas muy complejas para ser explicadas. Sólo por nombrarlas existen las escalas ASA, DIN, ISO y GOST. Actualmente las más empleadas, las estandarizadas y extendidas, son la escala ASA y la más usada de todas, la escala ISO, a la que haré referencia de manera exclusiva en este blog. La escala ISO, por tanto, regulará la sensibilidad del sensor. Esto es importante ya que, cuanto más sensible se es a la luz peor calidad se otorga al resultado final. Así que procuraremos trabajar con valores ISO lo más bajos posibles, entre 25 (los afortunados que puedan permitírselo) y 400, en la mayoría de los casos; pudiendo forzar la ISO en caso de mucha falta de luz (fotografía nocturna, por ejemplo), a ISOs en valores de 800, 1600, 3200, etc.

Pues bien, con esta pequeña y breve introducción sobre la velocidad de obturación, el número f y la sensibilidad ISO, doy por cerrado el capítulo de funcionamiento y aproximación (muy básico y muy elemental).